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Pequeña reflexión acerca de la resistenc
Autor: Johan Mendoza
Fecha: 2009-05-20

“los resistentes del este, exigen libertad de expresión y de pensamiento como condiciones preliminares de la acción política; los rebeldes del oeste, viven bajo condiciones en las que esos prelimares ya no abren canales para la acción, para el ejercicio significativo de la libertad” (Arendt, 1970)

Hannan Arendt deja claro el panorama de una discusión que debería estar en boca de muchos colombianos y también a la que quiere llegar este pequeño articulo.

Concretamente en las democracias occidentales, se posee la total libertad de expresión, pero las formas del bipoder, (que creo yo van mas adjuntas al modelo económico vigente) son las que siguen en alza cada vez que se cree que resistencia es no vestir “igual” no escuchar “lo mismo” no leer “lo que todos” etc. siendo que vestir “diferente” escuchar “lo otro”, leer “lo que nadie” solo resulta siendo la escogencia de una de tantas opciones que el mercado ofrece. Ya decía una canción española: “hasta los más rebeldes compran mi desobediencia”.

Solo para dejar claro esto del este y el oeste con un ejemplo actual: ¿quién tiene más posibilidades de abandonar el poder por presión social, Uribe o Chávez? Chávez, pues en su país, la libertad de expresión es un tema que anda en boca de todos, y en efecto cuando se cierra un canal, por más que hable mentiras, se está quitando esa libertad de expresar mentiras, y eso a la gente no le gusta. En cambio en Colombia, hay tanta libertad de expresión que ya casi ninguna propaganda antiuribista surte efecto. Por tanto no hay boicot.

¿Qué posibilidad hay entonces de resistir a los biopoderes? En cierto modo, los biopoderes son producto de un poder que es concertado y justificado de manera constitucional. Por tanto luchar contra ese poder iniciando en lo infinitesimal es una pantomima, de hecho muy curiosa a veces, pero definitivamente estéril en términos de resistencia.

Lo único que resiste al poder, es otro poder. No se puede resistir a un poder oligarca con camisetas que digan “no más corrupción”, no se puede tumbar una estructura de explotación escuchando música protesta y metiendo marihuana mientras se habla de paz, no se puede resistir a la complejidad de la opresión oligarca haciendo foros por la paz, o foros en contra del capitalismo. La única forma de resistir, es constituirse como otro poder, ¿cómo? A través de la concertación de las distintas partes de la sociedad por medio de confederaciones, a través no del pluralismo de subjetividades, sino a través de la unificación en torno a la causa popular (que no es otra cosa que, mejoramiento de las condiciones de vida).

Cuando esto ocurre, ese poder que se constituye no es rebelde porque se define a si mismo como rebelde, sino porque todo su programa y accionar, está encaminado a suplantar ese orden constitucional y sobreponer, (según Toni Negri) el poder constituyente, que es evidentemente un poder de masa.

Cuando se ha forjado un poder constituyente, es decir que convoca masas y convoca a éstas a exaltar su real poder de transformación, el poder constitucional lo cataloga como rebelde y por tanto ilegal. La esencia de la resistencia es que es un acto de masas, es político, tiene como objetivo no la exaltación del individuo sino de las masas, y aparte de todo, que es fundamental entenderlo: es ilegal para el orden constitucional.

Ahora bien, esa es la esencia ¿y los métodos? Aquí entra la difusión de posiciones, los agarrones, las temáticas, precisamente porque se apela a la subjetividad y no a la causa de las masas. El tema de los métodos para convocar ese poder constituyente, tiene que ir relacionado directamente con el hecho de que, sea cual sea el método que se escoja, se tiene que tener como objetivo la constitución de un poder.

Tiene que concertar, tiene que aglutinar, no puede ser aislado, no puede estar en lenguaje académico, no puede estar en función de minorías. Por tanto, cuando aquí en Colombia, con plena libertad de expresión en las calles, se apela al pacifismo, se podría afirmar que no hay resistencia por esta vía a menos que se convierta en una desobediencia civil generalizada, y que los lideres o aquellos que convocan a la paz, estén dispuestos a pasar cárcel, o incluso ser fusilados extrajudicialmente, y nadie esta dispuesto a eso, pues una cosa es hablar de paz y otra hablar de resistencia pacifica. A la voz de que “al que cojamos lo judicializamos”, las calles cada vez estarán mas vacías en las ciudades colombianas.

“fuimos pacifistas por miedo a actuar verdaderamente, pacifismo y teatro son parientes muy cercanos” (Bayer 1987) La violencia, puede equilibrar las cargas entre los poderes que luchan, uno que domina y otro que resiste. Como decía el cantautor Manuchau en una entrevista para televisión española, “una cosa es hacer una cancioncita, otra cosa es ponerte tu a resistir de verdad”. Desde la misma concepción de este ejemplo de un artista protesta, conciente de que la música no es una forma de resistencia al poder, desde esa misma conciencia de Gunther Anders, ese pacifista durante toda su vida y que al final dio cuenta de la esterilidad de sus acciones en términos de resistencia, ¿es posible sacar una conclusión respecto a los métodos de la resistencia?

Si. La resistencia, es luchar contra el poder constitucional (versivo) convocando un poder constituyente (subversivo) de manera que ese poder contenga fines políticos de masa, y tenga la posibilidad de apelar a la no violencia y a la violecia si estas son necesarias en la defensa de quienes resisten. Evidentemente, el dilema de la resistencia surge en países como Colombia, cuando vemos cómo las marchas pacificas son agredidas, cómo las movilizaciones populares son prohibidas, cómo los lideres sociales son judicializados o cómo los periodistas que transmiten a la masa su critica son amenazados o asesinados.

¡¡Cuanta gente reprimida!! ¡¡Cuanta gente desaparecida, exiliada o muerta!!… eso debe abrirnos el panorama de los métodos de la resistencia, ya que no estamos caminando en una bella calle de París.

Estamos a un paso de que gane la indiferencia que es condensada por el subjetivismo, o a un paso de sacrificar nuestra “valiosa” libertad de expresión y convocar como intelectuales, las masas a la subversión… No depende de la teoría, depende de la realidad que azota al país.

Referencias: Arendt, Hannan. (1970) Sobre la Violencia. Ciencia Política Alianza editorial. España Bayer Osvaldo. (1987) La única salida es la violencia. Berlín. Negry, Tony. (1994) El poder constituyente. Ensayo sobre las alternativas de la modernidad. Libertarias. Argentina.

Comentarios

Ricardo Hincapié dijo:
Más allá¡ de lo que considere resistencia efectiva, revolución, constitución o lucha; lo importante y realmente valioso para mí es que lo intente considerar, que se tome el trabajo de pensar sobre aquello que para otros no es pensable ni analizable. Lo felicito por eso. Creo que el primer paso para crear resistencia efectiva y constituyente es el establecimiento de una cultura de resistencia e inconformidad. Cuando los corazones están alineados en el mismo sentimiento los métodos se darán, pacíficos o no, para romper con el absurdo orden actual de las cosas.


Abraxascim dijo:
Los pacifismos son una de esas mercancías rancias que hoy se les vende a los rebeldes burgueses y a los estudiantes públicos mas soyados. Pacifismos que despejan toda duda sobre la capacidad ínfima para hacer resistencia. No obstante esas resistencias que devienen de un analicis detractor de estos pacifismos, han de ser inteligentes, eficientes y , por su puesto, ir tras la paz y no, tras la fluctuación de poderes políticos, militares. Es decir, el poder que debe emerger es un poder que ignore las manifestaciones agresoras y que se esfuerce en la consecución de planes para el crecimiento y construcción de la sociedad; resistencia que no podrá eludir la que debe hacerse al poder versivo pero que no deberá¡ tomar por bandera esa lucha, por que aquello es solo de adolescentes, lo difícil es la construcción, no la riña. Por otra parte, respecto a la libertad de expresión; confundido entre la subjetividad y el reinado que tiene ella hoy esta la libertad de manifestarse según lo que se piense; la defensa a aquella es tan necia e injustificada que, a su vez, veda toda posibilidad para la reunión de los individuos y la lucha o la resistencia de una Idea, es por lo que ejemplos como la marcha del 2 de febrero no podía compararse con la que hicieron en mayo los que marchaban contra los paramilitares, porque inundado en la circunstancia del hombre actual esta la de ignorar toda manifestación que promueve subjetividades, porque son tantas (cada uno posee una), que estas minorías son meras subjetividades respetables; lo de febrero en cambio, no fue subjetividad sino alución a una objetividad: paz

 


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